08 Oct
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Christian Goñi es artista visual uruguayo, speedcuber, creador del PixelArt Neofuturista y embajador de UCHI Uruguay. Su historia representa gran parte de lo que entendemos como cultura cubera: curiosidad, aprendizaje, competencia, creatividad y una búsqueda constante por descubrir hasta dónde puede llegar una idea cuando se la trabaja durante años.
Nacido en Montevideo, su relación con el cubo comenzó durante la infancia. Su padre encontró en el diario El Día una serie de instrucciones para resolverlo y trasladó aquellos movimientos a un papel. Christian aprendió siguiendo esas anotaciones, mucho antes de imaginar que aquel objeto terminaría convirtiéndose en una parte fundamental de su vida. En ese momento no existían competencias, obras de arte ni viajes internacionales. Había simplemente un niño intentando comprender cómo funcionaba un cubo.


Años después volvió a encontrarse con él desde otra perspectiva. Ya no quería únicamente resolverlo. Quería entenderlo mejor, optimizar cada movimiento y hacerlo cada vez más rápido. Ese interés lo llevó al speedcubing y comenzó así una etapa competitiva que con el tiempo le permitiría representar a Uruguay en competencias nacionales e internacionales.
Desde 2014 acumula más de sesenta competencias oficiales registradas por la World Cube Association y más de dos mil resoluciones en competencia. A lo largo de su trayectoria estableció récords nacionales en distintas modalidades y participó en disciplinas como resolución tradicional, One-Handed, Blindfolded y Fewest Moves. El cubo se había transformado en una disciplina, un espacio de entrenamiento y una forma de desafiar permanentemente sus propios límites.
En 2015 participó en el Campeonato Mundial de Cubo realizado en São Paulo, Brasil. Durante aquella competencia ocurrió algo que terminaría modificando completamente el rumbo de su historia. Christian observó una gran imagen construida utilizando cientos de cubos y comprendió por primera vez que el mismo objeto con el que llevaba años compitiendo también podía convertirse en una herramienta para crear.
La idea quedó en su cabeza durante aproximadamente dos años. En 2017 consiguió cerca de mil cubos y comenzó a experimentar con sus primeras obras de gran formato. El 4 de julio de ese año realizó una de sus primeras composiciones y comenzó formalmente una trayectoria artística que posteriormente daría lugar a cientos de piezas. Lo que originalmente había aprendido como un rompecabezas empezaba a convertirse en un lenguaje visual propio.


Con los años, Christian desarrolló una manera particular de trabajar con cubos que hoy define como PixelArt Neofuturista. El principio parte de la estructura misma del cubo. Cada una de sus caras está dividida en nueve secciones de color y, dentro de una composición, esas pequeñas superficies pueden funcionar como píxeles físicos. De esta manera, una obra realizada con mil cubos puede contener aproximadamente nueve mil unidades visuales que deben ser diseñadas, interpretadas y posteriormente construidas.
Cada obra comienza digitalmente. La imagen original es analizada, reinterpretada y reducida hasta encontrar una resolución capaz de funcionar mediante cubos. Durante ese proceso se estudian la composición, las luces, las sombras, los contrastes, los volúmenes y aquellos detalles mínimos que permiten que una imagen siga manteniendo su identidad incluso cuando la cantidad de información visual disponible es extremadamente limitada.
Después comienza la construcción física. Cada cubo debe ser manipulado individualmente hasta conseguir el patrón exacto correspondiente a su posición dentro de la composición. No alcanza con diseñar la imagen. Hay que resolver cada una de sus partes y posteriormente construirla. Diseño digital, lógica, percepción visual y ejecución manual dejan de funcionar como procesos separados para convertirse en distintas etapas de una misma obra.


De esa unión surge el concepto de PixelArt Neofuturista. El componente PixelArt aparece en la construcción de imágenes mediante miles de pequeñas unidades visuales claramente perceptibles. Su dimensión neofuturista surge del encuentro entre procesos digitales contemporáneos y una ejecución física y manual. La tecnología permite proyectar la obra, pero la obra solamente existe cuando cientos o miles de cubos reales han sido manipulados y posicionados.
La distancia también forma parte de la experiencia. Cuando una persona observa una de sus obras desde muy cerca puede encontrarse frente a una estructura casi abstracta, formada por pequeños patrones de color que aparentemente funcionan de manera independiente. A medida que comienza a alejarse, esos fragmentos se conectan entre sí y aparecen rostros, expresiones, sombras y volúmenes. Una misma obra cambia dependiendo del lugar desde el que se observa. No existe exactamente la misma imagen a un metro que a diez.


Uno de los primeros grandes momentos de su carrera artística ocurrió en 2018, cuando realizó un retrato de Daddy Yankee utilizando 996 cubos. El artista puertorriqueño compartió públicamente el trabajo y aquella repercusión abrió una nueva etapa para Christian. El cubo comenzaba a llevarlo hacia espacios completamente diferentes a los que había conocido hasta entonces.


En 2019 fue invitado a Puerto Rico para crear una obra destinada a El Jefe Museum, la exposición oficial dedicada a la trayectoria de Daddy Yankee. La pieza fue construida utilizando 1.886 cubos y se convirtió, hasta ese momento, en la obra de mayor escala de su carrera. A partir de allí, sus creaciones comenzaron a expandirse más allá del universo del speedcubing y a integrarse en eventos culturales, espectáculos, campañas, exposiciones y proyectos vinculados con figuras de la música, el deporte y la cultura popular.
En 2021 realizó una obra de José Gervasio Artigas compuesta por 1.978 cubos para Las Piedras Shopping. Durante ese período también desarrolló trabajos dedicados a Lionel Messi y Diego Armando Maradona junto a TNT Sports. Cada nuevo proyecto significaba no solamente aumentar la escala de las obras, sino encontrar nuevas formas de utilizar el cubo como lenguaje visual.
En 2022 produjo una obra de 2.000 cubos y aproximadamente 2,5 por 2,5 metros para TelevisaUnivision. La pieza fue construida en el Museo de Arte Precolombino e Indígena de Montevideo y posteriormente presentada durante la transmisión de la ceremonia del Balón de Oro de la Liga MX. Ese mismo año llevó su trabajo a Brasil y realizó obras vinculadas con referentes de la cultura uruguaya como No Te Va Gustar y Rubén Rada en el Teatro de Verano de Montevideo.


Con el paso de los años, su trabajo llegó a espacios como el Auditorio Nacional del Sodre, Antel Arena, Radisson Montevideo Victoria Plaza, La Trastienda, Punta del Este Shopping, Life Cinema y el Centro de Convenciones de Punta del Este. Sus creaciones estuvieron relacionadas con referentes internacionales y rioplatenses como Lionel Messi, Diego Maradona, Luis Suárez, Edinson Cavani, Daddy Yankee, Duki, YSY A, L-Gante, Migue Granados, Mario Benedetti y Luisito Comunica, entre muchos otros.
En 2023 realizó una obra de 2.500 cubos dedicada a Deadpool para FrikiFest. En 2024 construyó una pieza de 1.960 cubos con el escudo del Real Madrid después de la conquista de su decimoquinta UEFA Champions League. Ese mismo año desarrolló en Estados Unidos una obra de aproximadamente 900 cubos en una colaboración vinculada con Rubik's y el creador estadounidense SoupTimmy, presentada en el Target Field de Minneapolis.


También en 2024 alcanzó una nueva escala con una obra de 3.500 cubos realizada en el Teatro de Verano de Montevideo como apoyo a la selección uruguaya durante la Copa América. La composición integró los rostros de Luis Suárez y Darwin Núñez junto al escudo de la Asociación Uruguaya de Fútbol y se convirtió en la obra de mayor escala desarrollada por Christian hasta ese momento.
En enero de 2025, el creador mexicano Luisito Comunica visitó personalmente a Christian durante su viaje a Uruguay y conoció la obra que había realizado con su rostro. El encuentro posteriormente alcanzó una importante repercusión en medios y plataformas digitales, ampliando una vez más la llegada internacional de su trabajo.


En julio de 2025 Christian regresó a un Campeonato Mundial de Cubo, esta vez en Seattle, Estados Unidos. Habían pasado exactamente diez años desde aquel Mundial de São Paulo en el que había descubierto las posibilidades artísticas del cubo. La persona que regresaba a un Mundial una década después ya no era solamente el speedcuber que había observado una obra construida con cientos de cubos. Durante esos diez años había desarrollado su propio lenguaje alrededor de ellos.


En el marco del Rubik's WCA World Championship 2025 participó en la Rubik's Cube Mosaic Art Competition, una competencia internacional dedicada específicamente a la creación artística mediante cubos. Christian obtuvo el primer lugar.


Para nosotros, ese momento resume de una manera especialmente poderosa su recorrido. En 2015 había llegado a un Mundial como speedcuber y allí había descubierto que el cubo podía convertirse en arte. En 2025 regresó al escenario mundial después de una década dedicada a desarrollar esa idea y consiguió el primer puesto en una competencia específicamente artística.


La historia de Christian, sin embargo, nunca estuvo limitada únicamente a competir o crear obras. También existe desde hace años una intención de acercar el mundo de los cubos a nuevas personas, compartir conocimiento y contribuir al crecimiento de la comunidad cubera en Uruguay.


Christian es fundador de UCHI Uruguay y actualmente es embajador de nuestra marca. Su historia está profundamente relacionada con el origen de lo que queremos construir como UCHI.


Para nosotros, un cubo puede ser muchas cosas al mismo tiempo. Puede ser un desafío, una herramienta de aprendizaje, un deporte, una comunidad, una forma de entretenimiento, una manera de desarrollar capacidades y también una herramienta de expresión. La trayectoria de Christian demuestra precisamente eso.


Un objeto que comenzó como un desafío durante su infancia terminó llevándolo a competencias alrededor del mundo y posteriormente se convirtió en la materia prima de su producción artística. Aquello que comenzó con unas instrucciones escritas en un papel terminó dando origen a una carrera que conectó speedcubing, diseño, tecnología, cultura y arte.


Como embajador de UCHI Uruguay, Christian representa valores que forman parte de nuestra identidad: curiosidad, perseverancia, creatividad, aprendizaje y evolución. Su recorrido demuestra que aprender a resolver un cubo puede ser solamente el primer paso.
Después pueden aparecer nuevos métodos, más velocidad, competencias, amistades, viajes, proyectos, arte o incluso una profesión.


Desde UCHI Uruguay buscamos desarrollar y expandir la cultura de los cubos mágicos, acercando productos, conocimiento, experiencias y nuevas formas de descubrir este universo. Christian forma parte fundamental de esa historia porque su trayectoria permite mostrar algo que para nosotros resulta esencial: el cubo no termina cuando conseguimos resolverlo.
Ahí puede empezar todo.


Porque antes de existir las obras, las competencias internacionales, los viajes o los miles de cubos, hubo simplemente alguien intentando aprender a resolver uno.
Y para nosotros, esa sigue siendo una de las partes más importantes de esta historia.


Detrás de cada algoritmo existe lógica. Detrás de cada resolución existen horas de práctica. Detrás de cada segundo que conseguimos mejorar hay constancia. Y detrás de cada cubo también puede existir una idea que todavía nadie imaginó.
Christian encontró la suya. Transformó el cubo en píxeles físicos, los píxeles en imágenes y las imágenes en una identidad artística que continúa creciendo dentro y fuera de Uruguay.
Desde UCHI acompañamos ese recorrido y celebramos que nuestro embajador continúe llevando la cultura cubera hacia espacios donde pocas veces había llegado.


Todo puede empezar con un cubo.

Mona AlQBo by Christian Goñi | Goñi AlQBo vol.1
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